¿Cuál es el impacto real de los vehículos eléctricos?
En la fase de uso, el vehículo eléctrico no emite C02.
Pero para conseguir este resultado, aparentemente tan favorable, se ha tenido que generar de alguna manera la energía necesaria para producir dicha electricidad.
En la fase de producción de la electricidad, necesaria para cargar la batería, las emisiones de C02 son variables. El número medio de gramos de C02 emitidos por cada KWh disponible en la “toma de corriente”, depende del “mix” energético de cada país. El uso de un coche eléctrico en China o en Francia tiene un impacto sobre el medio ambiente muy diferente.
Según ADEME, la huella de carbono de un vehículo eléctrico (como el Renault Fluence) se situa entre 12 y 20 g/km en Francia. Recuerden que el 75% de la energía consumida en Francia es de origen nuclear, por lo tanto sin carbono.
En Europa, con el mix energético actual, el mismo vehículo tendrá un saldo de 60 a 100 g/km de media.
Sólo en los casos extremos como China, debido al uso masivo del carbón, el saldo del VE se deteriora hasta llegar a unas cifras que oscilan entre 127 y 212 g/km. Un escenario que cambia cada día, sobre todo porque la situación energética en este país sigue evolucionando.