Arturio Merzario, un héroe muchas veces olvidado
El 1 de agosto 1976, en el Gran Premio de Alemania, Niki Lauda estuvo muy cera de la muerte.
Este día, perdió el control de su coche a cerca de 290 km/h, se salió y rebotó contra las barreras de seguridad para terminar parado en llamas en medio de la pista. Varios pilotos que venían detrás, lanzados a toda velocidad, no pudieron evitar el choque y percutieron el coche inmovilizado del desafortunado Niki Lauda.
Inconsciente, el vigente campeón del mundo se quedó inerte en el cockpit de su monoplaza mientras las llamas empezaban a devorar la carrocería.
Por suerte, apareció Arturio Merzario que paró su coche para socorrer a su adversario. Ayudado por Guy Edwards y otros pilotos, el Italiano consiguió extraer a Lauda del incendio. Gravemente quemado, pero vivo, el Austríaco conservará toda su vida las secuelas del terrible accidente.
Lo más curioso de la historia, es que Merzario tiene más mérito de lo que parece. En efecto, desde el principio de la temporada, existía un contencioso entre los dos pilotos.
Niki Lauda, presionado por la prensa italiano y los “tifosi” que reclamaban su salida del equipo Ferrari para dejar paso a un Italiano, había declarado:
“¿Los pilotos Italianos? Sólo saben hacer chillar las ruedas de sus Fiat 500 alrededor de la iglesia del pueblo”.